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Luego se sumarían las prostitutas y los drogodependientes. Han pasado casi cuatro décadas y el estigma permanece. A pesar de que los datos han demostrado que la dolencia puede afectar a cualquier persona, indistintamente de su orientación sexual o profesión.

Unos 10 al día. El encuentro se produjo en la presentación del filme francés pulsaciones por minuto , que se entrena en España el próximo 19 de enero, y versó en torno a la representación de VIH en películas, libros y medios de comunicación. Se resalta un fenómeno mínimo en lugar de hablar de prevención o de los nuevos tratamientos. Hay mucha política desde los medios. Considera la prostitución como una actividad inmoral y tanto las prostitutas como los clientes son considerados como criminales.

Las posiciones regulacionistas buscan regular la prostitución como una profesión legítima. La defensa del regulacionismo se da desde distintas corrientes de pensamiento liberales , progresistas y feministas. Desde un punto de vista liberal se puede considerar que prohibir la prostitución supone limitar la libertad individual de prostitutas, proxenetas y clientes. Desde un punto de vista progresista se argumenta que, aunque la prostitución pueda no ser deseable, la prohibición no consigue que la prostitución desaparezca, sino que empuja a las prostitutas a una clandestinidad en la que sus condiciones de vida empeoran.

El abolicionismo considera la prostitución como una forma de violencia contra la mujer que debe ser abolida por completo. Por lo tanto, la prostituta no es vista como una criminal, sino como una víctima de explotación; mientras que los clientes y proxenetas son vistos como explotadores.

El modelo nórdico, vigente en Suecia , Noruega e Islandia , es el reference legal actual de esta posición, ya que ilegaliza comprar sexo, pero no venderlo. De forma que se persigue a los clientes para reducir la demanda y no a las prostitutas. Por regla general, las religiones que rechazan el sexo sin intención reproductiva condenan abiertamente la prostitución, aunque su actitud hacia las prostitutas puede estar sujeta a cambios a lo largo de la historia. La Iglesia católica , después de haber pasado por etapas de intransigencia total hacia las prostitutas, ahora incluso las considera sometidas a una forma de esclavitud de la que deben ser liberadas.

El Papa, la iglesia y las señales del tiempo , el Papa Benedicto XVI admite el uso de preservativos en determinados usos como, por ejemplo, la prostitución. Las posiciones y leyes sobre la prostitución varían ampliamente en diferentes países, reflejando distintas visiones de la victimización, explotación social , explotación laboral , desigualdad social , roles de género , igualdad de género , ética y moralidad , libertad de elección y normas sociales.

Actualmente, la prostitución es completamente ilegal en la mayoría de países. Los aspectos perseguidos y las penas varían notablemente, pudiendo ir desde la infracción administrativa con multa hasta la persecución penal con penas de prisión o incluso muerte. En otros casos, la prostitución no es ilegal, pero sí el proxenetismo.

En otros casos, la prostitución puede ser considerada una forma de explotación a abolir. Es la posición conocida como modelo nórdico , por su adopción en Suecia , Noruega e Islandia , donde es ilegal comprar servicios sexuales pero no venderlos.

Es decir, el cliente comete un crimen, pero no la prostituta. Entre éstas, el sida es la que actualmente reviste un mayor riesgo. De Wikipedia, la enciclopedia libre. Historia de la prostitución. Prostitución en la Antigua Grecia. Edad Media Delito y pecado. Consultado el 21 de mayo de Prostitutes may be female or male or transgender, and prostitution may entail heterosexual or homosexual activity, but historically most prostitutes have been women and most clients men.

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Para qué sirve la poesía? Consultado el 3 de octubre de Universidad de Sevilla , ed. Entre Dios y los hombres. Universidad Autónoma de Madrid. Prostitution in Medieval Society: The History of an Urban Institution in Languedoc. University of Chicago Press. Sisters and Workers in the Middle Ages. European networks of prostitution and colonial anxieties in British India and Ceylon ca.

The Chosun Ilbo English Edition. Dejó de trabajar como acompañante, ya no consumía drogas y encontró un novio serio. Cuando tenía 24 años, la relación terminó y sus padres vendieron su casa. Muñoz comenzó a vivir sola por primera vez. Como debía pagar la renta y el seguro del auto, así como un plan de ahorros para la universidad, ser acompañante se convirtió en su manera de ganarse la vida. Sin embargo, unos años después otro exnovio, con quien seguía manteniendo una relación cercana, comenzó a sacar provecho de la naturaleza oculta del trabajo de Muñoz.

Sin embargo, dice que, si piensa en el pasado, diría que lo fue. El hombre era violento, y Muñoz pudo escapar de la situación gracias a un amigo con quien luego se casó.

Como no podía olvidarse del control que su exnovio había ejercido sobre ella, en fundó un pequeño grupo religioso llamado Abeni, cerca de su casa en el condado de Orange, para ayudar a que otras mujeres escaparan de la prostitución tal como lo había hecho ella.

Unos cuantos años después, Muñoz, ahora madre de cuatro hijos, se permitió a sí misma recordar ese periodo anterior de su vida, cuando ser acompañante le había funcionado bien como una fuente de ingresos e incluso de estabilidad. En la conferencia de Amnistía, Muñoz le dijo a la audiencia que la despenalización traería beneficios para mucha gente al sacar el comercio sexual del terreno de lo subrepticio. Se refería a la división social y económica de la profesión. Las activistas del movimiento de trabajadoras sexuales son por lo general mujeres educadas y ganan cientos de dólares por hora.

Las palabras que usan con frecuencia para describirse a sí mismas dominatriz, fetichista, masajista sensual, cortesana, chica dulce, puta, bruja, pervertida pueden ser traviesas hasta ruborizar. Algunas de sus inquietudes pueden ser muy diferentes a las de mujeres que sienten la obligación de vender sexo para sobrevivir: Los defensores de derechos humanos tienden a enfocarse en personas con situaciones difíciles.

Pero no es el caso, así que quiero vivir en un mundo donde las mujeres lo hagan en gran medida voluntariamente y de manera segura.

Amnistía y Human Rights Watch, junto con otros grupos que apoyan la descriminalización ONUSIDA, la Organización Mundial de la Salud y la Comisión Mundial sobre el VIH y la Legislación reconocen que puede haber daños graves asociados con la industria del sexo, pero afirman que consideran los cambios en las leyes una condición previa para reducir esos daños.

Sin embargo, el movimiento de las trabajadoras sexuales también descansa en una convicción ideológica: Puede incluso ser feminista. Esta visión desafía al feminismo tradicional, que considera la industria del comercio sexual como una desagradable fuente de inequidad sexual.

Pertenecen a diversos grupos pequeños que a veces compiten y cuestionan entre sí su buena fe en las redes sociales y a través de un blog llamado Tits and Sass. Las mujeres que defienden abiertamente la despenalización casi siempre son blancas. Las mujeres transgénero plantean objeciones similares. Ejerció como trabajadora sexual para pagar su maestría en trabajo social en la Universidad Estatal de Arizona. Su caso se hizo célebre cuando apeló su sentencia; argumentó que esa noche solo quería salir a tomar una cerveza y ganó el caso.

Algunos de quienes se oponen a la despenalización se llaman a sí mismos abolicionistas, invocando intencionalmente la batalla para terminar con la esclavitud. Puesto que los abolicionistas perciben a estas mujeres como víctimas, en general se oponen a su arresto.

Sin embargo, quieren seguir usando el derecho penal como un arma de desaprobación moral para perseguir a los clientes de sexo masculino, junto con los proxenetas y los traficantes, pero este enfoque enreda a las trabajadoras sexuales en una maraña legal. Las líneas de combate de las feministas estadounidenses en la batalla contra la venta de sexo se establecieron en la década de De un lado estaban las feministas radicales como la escritora Andrea Dworkin y la abogada y jurista Catherine MacKinnon.

Fueron las primeras abolicionistas: Se relegó a las sexo positivas a la periferia. Las abolicionistas querían borrar la tradicional distinción legal entre prostitución forzada y prostitución consensuada para que siempre se considerara trata de personas.

En trataron de convencer al Presidente Bill Clinton y también a Hillary Clinton, que era presidenta honoraria del Consejo para la Mujer del gobierno de Clinton de que adoptara esta amplia definición en un tratado penal internacional y una ley federal sobre la trata de personas.

Perdieron la batalla para definir todas las formas de prostitución como trata de personas durante el gobierno de Clinton. Cuando se eligió a George W. Bush en el año , Hughes y otras abolicionistas conformaron una coalición con grupos religiosos, incluyendo a republicanos evangélicos, para que hicieran presión política ante el nuevo presidente.

IJM recibía cientos de donaciones provenientes de los Estados Unidos.

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Por eso, es en realidad el comportamiento sexual de los hombres el que debe atraer nuestra atención" Hirsch,p. Comparables en cierta medida a las geishas japonesasposeen una educación esmerada y son capaces de tomar parte en las conversaciones entre gentes cultivadas.

Pecheny recuerda, sin embargo, que en el campo de la salud sexual y reproductiva -y también de los derechos sexuales y reproductivos- "los sujetos fueron originalmente enmarcados como víctimas 24 [ Desde esa lógica se requiere un sujeto que enuncie elocuentemente el daño y la exigencia de compensación.

Los procesos de organización de mujeres y VIH: Repetimos con Biehl Si la vulnerabilidad es uno de los criterios principales que rigen la gobernanza en el campo del VIH, el problema de la representación de las mujeres que han sido afectadas por la epidemia se vuelve crucial.

A juzgar por el material producido en la relación con las organizaciones, se trata de un campo en disputa, en el que podrían identificarse dos tendencias 27 generales:. En segundo término, vertical podría también llamarse al trabajo que este tipo de organizaciones lleva a cabo, por ejemplo, a través de talleres impartidos a mujeres que viven con el virus y afectadas por el VIH.

Esta mediación, si bien tiene por intención mejorar las condiciones de atención de las mujeres que viven con el virus, no siempre logra su cometido. Aunque ambas posiciones tienden a elaborar un discurso mujerista , entendido como "una concepción que esencializa el hecho de ser mujer, idealiza las condiciones naturales de las mujeres y mistifica las relaciones entre mujeres" Lamas, , p.

Las redes de mujeres que viven con el virus, por su parte, tienden a utilizar el lenguaje cotidiano o de la experiencia , en virtud de su condición como, y su contacto con, mujeres de base.

Asimismo, uno de los efectos subjetivos de esta jerarquización del lenguaje es la descalificación que las mujeres hacen de su propio saber: Es en esta comparación que Roxana afirma su incapacidad para ser activista:.

En veces como que me siento tan traumada que me quedo en silencio y yo quisiera expresar, pero no me fluye, no me fluye todavía. Cuando los obtienen, sus procesos de profesionalización permiten que sus integrantes obtengan un ingreso -en palabras de Barrig , una "asalarización de la militancia"- y que dediquen buena parte de su tiempo al trabajo de incidencia. Las integrantes de redes de mujeres seropositivas, en cambio, con frecuencia carecen de los requisitos legales y la pericia para solicitar y recibir fondos, y por ello tienen que seguir con sus actividades cotidianas, tanto remuneradas como domésticas.

Por eso la mayor parte de ellas lleva a cabo un trabajo voluntario , y por tanto intermitente. El problema es como que nadie de nosotras estamos listas para dar un testimonio. A mí me tocó dar uno, pero me llevé una peluca y unas gafas, como que todavía no logro dar la cara abiertamente.

Se me figura que me voy a poner una etiqueta [ Sin embargo, las mujeres que aceptan realizar estas actividades no participan en las decisiones sobre las políticas de la organización. Nos dieron talleres, cada que vamos hablamos y ellas [las integrantes de la OSC] nos dan consejos, nos dicen cómo y así nos han ayudado bastante.

Y fue un éxito, bajaron a felicitarme, que qué valentía tenía yo para hablarles. Como se observó durante el trabajo de campo de esta investigación, la vocería consiste en producir y ensayar una narrativa personal sobre la experiencia de vivir con VIH, desde el conocimiento del diagnóstico hasta el momento en que las mujeres se conectan con la organización, así como los efectos que ello ha tenido en sus vidas.

Un esfuerzo diferente llevan a cabo las organizaciones de mujeres positivas, quienes en lugar de sostener estas narrativas como su principal estrategia política, llevan a cabo acciones de incidencia local y de asesoría a otras mujeres en su misma condición. Si bien sus historias con frecuencia reflejan las condiciones estructurales de vulnerabilidad que hemos descrito, el interés por acompañar a otras mujeres produce un efecto de subjetivación -podríamos inclusive llamarlo empoderamiento -, no debido a los "apoyos" económicos que pudieran recibir para asistir al servicio, sino por la producción de un sujeto del saber de la experiencia , que sólo puede surgir ante la presencia conjunta del diagnóstico y de una identidad de género.

En consonancia, su participación en procesos de incidencia política produce una posición de sujeto que descansa poderosamente en la legitimidad que les otorga ser mujeres que viven con el virus, la cual en su versión radical excluye a mujeres afectadas -parejas, madres, hijas-.

Estos grupos reivindican así su singularidad y la titularidad de la representación 32 de las mujeres que viven con el virus, incluso frente a organizaciones que hemos llamado feministas, y que buscan llevar sus demandas y necesidades ante el Estado.

No es raro que integrantes de las primeras reclamen una calidad de tokenismo en las relaciones que han mantenido ocasionalmente con las segundas. Sin embargo, cuando el diagnóstico se convierte en un requisito para participar, estas organizaciones realizan un mecanismo de esencialización que convierte su principal fortaleza en debilidad, en tanto que las posibilidades de alianza y acción conjunta se dificultan.

Hemos argumentado aquí que las estrategias del paradigma neoliberal que opera bajo el gradiente de vulnerabilidad -para este caso en el campo del VIH en mujeres-, neutralizan la fuerza de la resistencia, pues desde él, el sujeto es interpelado para identificarse con la impotencia ; es decir, la identidad queda saturada por la indefensión. Queremos, en contraste, hacer eco de la invitación que Judith Butler ha lanzado en repetidas ocasiones: No es que la vulnerabilidad tenga que ser superada gracias a la resistencia, sino que, por el contrario, puede convertirse en una fuerza movilizadora Butler, Una de las asesoras pares que participan en esta intervención, ejemplifica esta posibilidad.

Cuando relata su experiencia en uno de los talleres impartidos por una organización feminista de mujeres negativas, Mariel exclama: Siempre supe que mi marido tenía sexo con otros hombres y aunque le pedí que usara condón con ellos, yo no le pedí que lo usara conmigo". A juzgar por el proceso que hemos experimentado en esta investigación-intervención, la transformación que las participantes atraviesan -de ser mujeres vulnerables a fungir como asesoras pares - pone las condiciones para esa desujetación.

Cuando muchas biografías hacen coro frente al lenguaje que nos fija, nos limita y nos define como impotentes, podemos responder, con Foucault , p. Logros, desaciertos y retos. Ciudad de México, México: Neoliberalismos y trayectorias de los feminismos latinoamericanos.

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Framing sexual rights as sexual health in Argentina. Mujeres y VIH en México. La evidencia les respalda. Varios estudios muestran que la criminalización de la prostitución es la mejor forma de fomentar los abusos y la propagación de enfermedades sexuales.

Entre ellos, una serie publicada por la prestigiosa revista médica The Lancet en Una de las razones es que la tenencia de condones es una de las pruebas que suelen usar los agentes de los países que criminalizan la prostitución para arrestar a quienes la practican, así que un tercio de ellas decide no llevarlos consigo. Varias organizaciones trabajan en paralelo para presionar al Gobierno a que cambie las leyes y, mientras esto no sucede, a asesorar a las prostitutas para minimizar el abuso y proporcionarle el mayor acceso posible a la información, asistencia legal y sanitaria.

Tienen habilitada una línea de teléfono las 24 horas para que las Han tratado de sensibilizar a los agentes mediante diferentes cursos, pero existen varios problemas. Y segundo, es un poco ridículo ir a enseñarles que no deben violar y pegar a las prostitutas. Su organización, junto con Centro Legal para Mujeres WLC , por sus siglas en inglés ha puesto en marcha un programa de asistentes paralegales: Son ellos los que le informan de la existencia de organizaciones como Sweat o WLC y de los programas que realizan.

Hace unos meses se puso en marcha uno para para apoyar a las madres. Duduzile Dlamin, que lidera este grupo, explica que la relación con los hijos es uno de los mayores miedos que afrontan las trabajadoras sexuales. Esto incluso lleva en ocasiones a que abandonen a sus propios críos.

Estas prostitutas son de orígenes diversos: Asociaciones de mujeres difieren entre legalizar o abolir la prostitución en España. Su caso se hizo célebre cuando apeló su sentencia; argumentó que esa noche solo quería salir a tomar una cerveza y ganó el caso. Consultado el 3 de octubre de Es decir, ellas se ven afectadas por un ejercicio desigual del poder en sus relaciones de pareja" Letra S, Distinto por completo ha sido el caso de las mujeres afectadas, en principio heterosexuales, para quienes la defensa de un campo identitario de placer y deseo no ha sido el resorte de la movilización.

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